El hotel rural con 31 reseñas que no aparecía en Google: lo que cambió en 5 meses
Ramón Díaz lleva el Hotel Rural La Encina en Extremadura. 4,6 estrellas y no aparecía en búsquedas. Aquí cuenta qué pasó y por qué las reseñas largas importan.
Teníamos 4,6 estrellas y seguíamos sin aparecer
El Hotel Rural La Encina está a dos horas y media de Madrid, en la comarca de Trujillo. Doce habitaciones, una finca con encinas centenarias, desayuno casero. Llevamos aquí desde 2008 y sobrevivimos a lo que nos echaron: la crisis del ladrillo, la pandemia, los veranos sin turistas extranjeros.
Lo que no conseguíamos sobrevivir era Google.
Teníamos 31 reseñas y una media de 4,6 estrellas. No está mal. De hecho, a mí me parecía un buen número. Pero mi hija, que trabaja en marketing en Madrid, me miró la ficha y me dijo: "Papá, con 31 reseñas no sales cuando la gente busca hotel rural en Extremadura. Necesitas volumen."
No entendí al principio. ¿No valía con tener buena nota? Al parecer no. Google necesita cantidad además de calidad.
El problema no era que los huéspedes se fueran descontentos. Al contrario. Tenemos una libreta en la recepción donde la gente escribe cosas preciosas. El problema es que esos mismos huéspedes volvían a su vida en Madrid o Barcelona y simplemente no pensaban en Google Maps. Habían tenido una experiencia estupenda, pero sin un pequeño empujón, esa experiencia no se convertía en reseña.
Empecé a enviar un WhatsApp cuando los huéspedes hacían el check-out. No un mensaje frío de empresa, sino algo más cercano, preguntando cómo había ido la estancia. Si respondían bien, el sistema les llevaba a Google.
Lo que descubrí me sorprendió mucho.
La gente no escribe reseñas cortas cuando viene a un hotel rural. Escribe párrafos. Hablan del amanecer desde la terraza, de los ciervos que vieron al atardecer, de la mermelada de higos casera del desayuno. Dos huéspedes distintos mencionaron específicamente esa mermelada de higos. Yo no lo habría adivinado nunca, pero aparentemente es memorable.
Esas reseñas largas y específicas hicieron algo que no esperaba: me ayudaron a aparecer en búsquedas muy concretas. Búsquedas que yo ni siquiera habría pensado en hacer: "hotel rural con encanto Extremadura", "hotel tranquilo cerca de Trujillo", "hotel con desayuno casero en Cáceres". Las palabras que usaban los propios huéspedes en sus reseñas son exactamente las palabras que usan otros viajeros cuando buscan.
A los cinco meses, tenía 89 reseñas y una media de 4,8 estrellas. Empecé a aparecer en esas búsquedas. Empecé a recibir reservas de gente que nunca habría llegado por los canales de siempre.
Hay algo que no me esperaba: el efecto en los propios huéspedes. Varios me han dicho que al escribir la reseña se dieron cuenta de lo mucho que habían disfrutado. Como si el acto de escribirla consolidara el recuerdo. Eso me parece bonito, aunque quizás soy un romántico.
La libreta de recepción sigue ahí. Pero ahora también existe en Google.
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